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Día 1           Caminar humildemente con Dios

Lecturas
Génesis 11,1-9 La historia de Babel y el legado de nuestra diversidad
Salmo 34,11-18 “¡Venid y escuchadme!”. La invitación de Dios a la conversación
Hechos 2, 1-12 La efusión del Espíritu, el don del entendimiento
Lucas 24,13-25  Conversación con Jesús Resucitado por el camino
 
Comentario
Caminar humildemente con Dios significa caminar como personas que hablan unos con otros y con el Señor, estando siempre atentos a lo que oímos. Y así empezamos nuestra celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos reflexionando sobre pasajes de la Escritura que hablan de este quehacer fundamental que es la conversación. La conversación ha sido algo primordial para el movimiento ecuménico, al abrir espacios para que aprendamos unos de otros, compartiendo lo que tenemos en común y haciendo que nuestras diferencias salgan a la luz y sean abordadas. Esta es la forma en que se desarrolla el entendimiento mutuo. Los dones que derivan de la búsqueda de la unidad son parte de nuestra vocación fundamental de responder a lo que Dios exige de nosotros: a través de la conversación verdadera se hace justicia y aprendemos la amabilidad. Las experiencias de liberación real en todo el mundo muestran claramente que el aislamiento de las personas a las que se hace vivir en pobreza se supera forzosamente con la práctica del diálogo.

La lectura del Génesis de hoy y la historia de Pentecostés reflejan a la vez algo de este acto humano y su lugar en el plan de liberación de Dios para su pueblo. La historia de la torre de Babel describe en primer lugar cómo es posible realizar grandes empresas cuando no existen barreras lingüísticas. Sin embargo, la historia también narra el modo en que esta capacidad es comprendida como base para la autopromoción: “hacernos famosos” es lo que motiva la construcción de la gran ciudad. Al final este proyecto lleva a la confusión de las lenguas; desde este momento tenemos que aprender a conocer nuestra propia humanidad por medio de la escucha paciente del otro que es un extranjero para nosotros. Por medio de la efusión del Espíritu en Pentecostés se hace posible de un modo nuevo la comprensión por encima de las diferencias gracias al poder de la resurrección de Cristo. Ahora se nos invita a compartir el don de hablar y de escuchar orientados hacia el Señor y hacia la libertad. Estamos llamados a caminar en el Espíritu.

La experiencia de los discípulos en el camino de Emaús es una conversación que tiene lugar en el contexto de un viaje que hacen juntos, pero también de una pérdida y de una esperanza defraudada. Como Iglesias que vivimos con diferentes niveles de desunión y como sociedades divididas por prejuicios y miedo al otro, nos podemos reconocer en ello. Pero he aquí que Jesús elige unirse a la conversación precisamente en este momento – no presumiendo del rol superior de maestro, sino caminando al lado de sus discípulos. Su deseo de tomar parte en nuestra conversación y nuestra respuesta de querer que se quede y que hable más con nosotros es lo que permite un encuentro real con el Señor Resucitado.

Todos los cristianos saben lo que significa este encuentro con Jesús, y el poder de su palabra que ‘arde en nuestro corazón’; esta experiencia de resurrección nos llama a una unidad más profunda en Cristo. La conversación constante entre nosotros y con Jesús –también en nuestra misma desorientación – nos mantiene caminando juntos hacia la unidad.

Oración
Jesucristo, confesamos con alegría nuestra identidad común en Ti y te damos gracias por invitarnos a un diálogo de amor contigo. Abre nuestros corazones para que podamos compartir más plenamente tu oración al Padre de que seamos uno, y para que, mientras viajamos juntos, podamos unirnos cada vez más unos a otros. Danos la valentía para que podamos dar testimonio juntos de la verdad y que nuestras conversaciones puedan abrazar a los que perpetúan la desunión. Manda tu Espíritu que nos dé fuerza para combatir las situaciones en las que falta dignidad y compasión en nuestras sociedades, nuestras naciones y en el mundo.
Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas
  • ¿Dónde practicamos una verdadera conversación más allá de las diferencias que nos separan?
  • ¿Está orientada nuestra conversación a una gran empresa solamente nuestra o hacia la vida nueva que trae esperanza de resurrección?
  • ¿Con qué personas conversamos y quién no está incluido en nuestra conversación? 
 
    DÍA 2 Caminar con el cuerpo partido de Cristo

    Lecturas
    Ezequiel 37,1-14 “¿Volverán a vivir estos huesos?”
    Salmo 22,1-8 El siervo de Dios, ultrajado e insultado, grita a Dios
    Hebreos 13, 12-16 La llamada a ir hacia Jesús “fuera del campamento”
    Lucas 22, 14-23 Jesús parte el pan, dándose a sí mismo, antes de su pasión
    Comentario
    Caminar humildemente con Dios significa escuchar la llamada a caminar fuera de los lugares de nuestra comodidad y acompañar a los otros, sobre todo a los otros que sufren.

    “Nuestros huesos están secos, hemos perdido la esperanza, todo ha acabado para nosotros” (Ez37,11). Estas palabras de Ezequiel dan voz a la experiencia de muchas personas en todo el mundo hoy en día. En la India, son las ‘gente partida’ de las comunidades dalits, cuya vida habla con elocuencia de este sufrimiento – un sufrimiento que Cristo, el crucificado, comparte. Con las personas heridas de todos los tiempos y lugares, Jesús grita al Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

    Los cristianos están llamados a este camino de la cruz. La Carta a los Hebreos no solamente deja clara la realidad salvífica del sufrimiento de Jesús ‘en los márgenes’, sino también la necesidad de que sus discípulos ‘salgan del campamento’ para unirse con él allí. Cuando nos encontramos con los que han sido excluidos y reconocemos al crucificado en sus sufrimientos, la dirección hacia la cual debemos dirigirnos queda clara: estar con Cristo significa estar solidariamente con los que están marginados, cuyas heridas él comparte.
    El cuerpo de Cristo, partido en la cruz, es “partido por vosotros”. El relato de la pasión de Cristo y su muerte tiene como prefacio el relato de la última cena: se celebra así como victoria sobre la muerte en cada eucaristía. En esta celebración cristiana, el cuerpo partido de Cristo es su cuerpo resucitado y glorioso; su cuerpo es partido para que podamos compartir su vida y, en él, ser un solo cuerpo.

    Como cristianos en camino hacia la unidad frecuentemente vemos la eucaristía como un lugar en que el escándalo de nuestra desunión se hace dolorosamente patente, ya que, de momento, no podemos compartir juntos plenamente este sacramento como deberíamos. Esta situación nos llama a renovar nuestros esfuerzos hacia una comunión más profunda entre nosotros.
    Las lecturas de hoy pueden abrir también otra pista para la reflexión. Caminar con el cuerpo partido de Cristo nos abre vías para ser juntos eucarísticos: compartir nuestro pan con el hambriento, demoler las barreras de la pobreza y de la desigualdad –estos también son ‘actos eucarísticos’, en los cuales todos los cristianos están llamados a caminar juntos. El papa Benedicto XVI enmarca sus reflexiones sobre la eucaristía para la Iglesia justo de este modo: es un sacramento no solo para ser creído y celebrado, sino también para ser vivido (sacramentum caritatis). Manteniéndose dentro de la compresión ortodoxa de la ‘liturgia después de la liturgia’, reconoce que no hay nada ‘auténticamente humano’ que no encuentre su forma y su plenitud de vida en la eucaristía (SC 71).

    Oración
    Dios de misericordia, tu Hijo murió en la cruz para que a través de su cuerpo partido pudieran ser destruidas nuestras divisiones. Sin embargo, lo hemos crucificado una y otra vez por medio de nuestra desunión, y con sistemas y actuaciones que obstaculizan tu cuidado paternal y socavan tu justicia hacia aquellos que han sido excluidos de los dones de tu creación. Mándanos tu Espíritu para que insufle vida y sanación en nuestras rupturas de modo que podamos dar testimonio juntos de la justicia y el amor de Cristo. Camina con nosotros hacia el día en que podamos compartir el único pan y el único cáliz en la mesa común. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

    Preguntas
    • A la luz de esa tradición profética en la que Dios quiere la práctica de la justicia más que del rito vacío, nos debemos preguntar: ¿Cómo se celebra la eucaristía, el misterio del quebrantamiento y la vida nueva de Cristo, en los lugares por donde caminamos?
    • ¿Qué deberíamos hacer juntos como cristianos para dar mejor testimonio de nuestra unidad en Cristo en lugares de quebrantamiento y marginación?
     
      DÍA 3 Caminar hacia la libertad
       Lecturas
      Éxodo 1,15-22 Las matronas judías observan la ley de Dios por encima de la orden del faraón
      Salmo 17,1-6 La oración confiada del que está abierto a la mirada de Dios
      2 Corintios 3,17-18 La gloriosa libertad en Cristo de los hijos de Dios
      Juan 4,4-26 La conversación con Jesús lleva a la mujer samaritana a un modo de vida más libre

      Comentario
      Caminar humildemente con Dios es siempre un caminar para recibir la libertad que concede a todos los pueblos. Teniendo esto presente, celebramos. Celebramos el misterio de la lucha por la libertad, que tiene lugar también en sitios donde la opresión, el prejuicio y la pobreza parecen cargas insostenibles. El claro rechazo a aceptar órdenes y condiciones inhumanas – como las que dio el faraón a las matronas del pueblo judío esclavizado – pueden parecer actos pequeños; sin embargo, estos son frecuentemente el tipo de actos a favor de la libertad que se producen en comunidades locales en todas partes. Este caminar resuelto hacia una vida más plena hace presente el don de la esperanza evangélica a todos los pueblos, concretado, de distintos modos, en los patrones de desigualdad que existen en el mundo.

      El paso gradual de discriminaciones injustas y de prejuicios hacia la libertad se nos muestra en el relato del encuentro de Jesús con la mujer de Samaria junto al pozo. Esta mujer se pregunta ante todo por los prejuicios a los que se enfrenta y busca aliviar las cargas de su vida. Estas preocupaciones son el punto de partida del diálogo con Jesús. Él mismo inicia la conversación con ella a partir de su propia necesidad de una ayuda concreta (tiene sed) y de la consideración de los prejuicios sociales que hacen que esta ayuda parezca problemática. El camino hacia una vida más libre se va abriendo ante los ojos de la mujer a medida que las palabras de Jesús arrojan luz sobre la realidad compleja de su vida. Al final estas intuiciones personales dirigen la conversación hacia un lugar en que se trasciende lo que divide a estos dos grupos de personas: donde se debe dar culto. “Culto en espíritu y verdad” es lo que se exige, y aquí aprendemos a ser libres de todo lo que impide que vivamos juntos, que tengamos vida en abundancia.
      Ser llamados a una mayor libertad en Cristo es ser llamados a una comunión más profunda. Las cosas que nos separan –tanto como cristianos en busca de la unidad, como en cuanto personas separadas por tradiciones y desigualdades injustas– nos mantienen atrapados y escondidos unos de otros. Nuestra libertad en Cristo se caracteriza por esa nueva vida en el Espíritu que nos permite estar juntos ante las glorias de Dios con “rostros descubiertos”. En esta luz gloriosa aprendemos a vernos unos a otros más auténticamente, mientras crecemos en la semejanza con Jesús hacia la plena unidad cristiana.

      Oración
      Dios que liberas, te damos gracias por la resistencia y la fe esperanzada de los que luchan por la dignidad y la plenitud de la vida. Sabemos que levantas a los que son derribados y desatas a los que están atados. Tu Hijo Jesús camina con nosotros para mostrarnos la senda hacia la libertad verdadera.
      Que sepamos valorar lo que nos ha sido dado y que seamos fortalecidos para superar todo lo que dentro de nosotros nos esclaviza. Envíanos tu Espíritu para que la verdad nos haga libres y para que, uniendo nuestras voces, podamos proclamar tu amor al mundo. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

      Preguntas
      • ¿Existen ocasiones, también en nuestras propias comunidades cristianas, en que los prejuicios y los juicios del mundo –en lo que se refiere a la casta, la edad, el género, la raza, la educación recibida– nos impiden vernos unos a otros a la luz de la gloria de Dios?
      • ¿Qué pasos pequeños y concretos podemos dar juntos como cristianos hacia la libertad de los hijos de Dios (Romanos 8,21) para nuestras Iglesias y para la sociedad en su conjunto?



      DÍA 4 Caminar como hijos de la tierra

      Lecturas
      Levítico 25,8-17 La tierra es para el bien de todos, no para la ganancia personal
      Salmo 65,5b-18 La efusión fructífera de la gracia de Dios en el mundo
      Romanos 8,18-25 El anhelo de toda la creación de la redención
      Juan 9,1-11 Jesús sanando, barro, cuerpos y agua

      Comentario
      Si estamos llamados a caminar humildemente con Dios tendremos que ser siempre conscientes de que somos parte de la creación y beneficiarios de los dones de Dios. Hay un creciente reconocimiento en el mundo de hoy de que es prioritaria una mejor comprensión de nuestro lugar en la creación. Especialmente entre cristianos hay una toma de conciencia creciente de que los asuntos ecológicos forman parte de ‘caminar humildemente con Dios’, el Creador, ya que todo lo que tenemos nos es dado por Dios en su creación y por tanto no es ‘nuestro’ para que podamos hacer lo que nos plazca. Por esta razón desde el 1 de septiembre al 4 de octubre los cristianos están invitados a celebrar el Tiempo para la Creación, una práctica observada cada vez por más Iglesias. En 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios I proclamó el 1 de septiembre como jornada de oración por el medioambiente. El calendario litúrgico de la Iglesia ortodoxa comienza ese día con una conmemoración de la creación del mundo por Dios. El 4 de octubre muchas Iglesias de la tradición occidental conmemoran a Francisco de Asís, el autor del ‘Cántico de las criaturas’. El comienzo y el final del Tiempo para la Creación están de este modo ligados a la preocupación por la creación en la tradición cristiana oriental y occidental, respectivamente.

      La historia cristiana es de redención para toda la creación; es la historia misma de la creación. La fe de que en Jesús Dios se hace hombre en un tiempo y lugar concretos, es una creencia central alrededor de la cual se encuentran todos los cristianos. Es la fe compartida en la encarnación la que comporta un reconocimiento profundo de la importancia de la creación –de los cuerpos, la comida, la tierra, el agua y todo lo que alimenta nuestra vida como personas en el planeta-. Jesús es plenamente parte de este mundo. Puede sorprender que Jesús cure usando su saliva y el barro de la tierra, pero es congruente con este sentido real del mundo creado como partícipe en la acción de Dios de llevarnos a una nueva vida.

      En el mundo, la tierra es ordinariamente trabajada por las personas más pobres que frecuentemente no tienen parte en sus frutos. Al mismo tiempo, estas comunidadestienen un especial cuidado por la tierra, como muestran sus formas de cultivarla que son expresión de una sabiduría práctica.
      El cuidado de la tierra implica cuestiones básicas sobre cómo los seres humanos deben vivir en la creación en modos que sean más plenamente humanos para todos. Que la tierra –su cultivo y propiedad- sea a menudo fuente de desigualdades económicas y de prácticas de empleo degradantes, es motivo de gran preocupación y de acción conjunta para los cristianos. El reconocimiento de estos peligros de explotación de la tierra en el contexto de la Alianza se expresa en las instrucciones sobre el año jubilar del Levítico: la tierra y sus frutos no son dados como oportunidad ‘para engañar al prójimo’, sino que el cultivo de la tierra debe ser en beneficio de todos. Esta no es solamente una ‘idea religiosa’: está ligada a actuaciones económicas y financieras muy reales concernientes al modo en que la tierra es administrada, comprada y vendida.

      Oración
      Dios de vida, te damos gracias por la tierra y por los que la cuidan y hacen que dé sus frutos. Que el Espíritu, dador de vida, nos ayude a reconocer que somos parte de la red de relaciones de la creación. Que aprendamos a apreciar la tierra y a sentir el anhelo de la creación. Que caminemos de verdad juntos tras los pasos de Jesús, trayendo sanación a todo lo que hiere la tierra y garantizando una justa repartición de todo lo que produce.
      Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

      Preguntas
      • Las lecturas de hoy invitan a los cristianos a una profunda unidad de acción en la preocupación común por la tierra. ¿Dónde ponemos en práctica juntos el espíritu del año jubilar en nuestras vidas como cristianos?
      • ¿Dónde en nuestras comunidades cristianas somos cómplices de actuaciones que degradan y explotan la tierra? ¿En qué casos podríamos trabajar más unidos aprendiendo y enseñando la reverencia hacia la creación de Dios?
      DÍA 5 Caminar como amigos de Jesús

      Lecturas
      Cantar de los Cantares 1,5-8 Amor y el amado
      Salmo 139,1-6 Tú me sondeas y me conoces
      3 Juan 2-8 Hospitalidad hacia los amigos en Cristo
      Juan 15,12-17 Os llamo amigos


      Comentario
      Caminar humildemente con Dios no significa caminar solos. Significa caminar junto a los que son los signos vivientes de la presencia de Dios entre nosotros, nuestros amigos. “Os llamo amigos”, dice Jesús en el evangelio de Juan. En la libertad del amor, podemos escoger a nuestros amigos y ser escogidos como amigos. “No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí”, dice el Señor a cada uno de nosotros. La amistad de Jesús con cada uno de nosotros transfigura y trasciende nuestras relaciones con la familia y la sociedad. Nos habla del amor profundo y duradero de Dios por todos nosotros.
      La canción de amor de la Biblia, el Cantar de los Cantares de Salomón, ha sido interpretado de varios modos, por ejemplo, como el amor de Dios por Israel, o el amor de Cristo por la Iglesia. Es testigo de la pasión entre amantes que trasciende las barreras impuestas por la sociedad. Cuando la amada dice a su amado “soy morena, pero hermosa”, sus palabras llegan con la súplica “no miréis que soy morena”. Pero el amado sí mira y elige el amor como hace Dios en Cristo.

      ¿Qué es lo que Dios exige a los que son llamados a caminar con Jesús y a sus amigos? En la India es una llamada a las Iglesias a abrazar a los dalits como amigos iguales de su amigo común. Una tal llamada a ser amigos con los amigos de Jesús es otro modo de comprender la unidad de los cristianos por la que oramos en esta semana. Los cristianos de todo el mundo están llamados a ser amigos de todos los que luchan contra la discriminación y la injusticia. Caminar hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios con –y como– los amigos de Jesús.

      Oración
      Jesús, desde el primer momento de nuestra existencia nos ofreciste tu amistad. Tu amor abraza a todas las personas, especialmente a los que son excluidos o rechazados por constructos humanos de casta, raza o color. Llenos de confianza y seguridad en ti de nuestra dignidad, te pedimos poder caminar en solidaridad hacia los demás y abrazarnos en el Espíritu como hijos de Dios.
      Dios de vida, condúcenos hacia la justicia y la paz. Amén.

      Preguntas
      • ¿Quiénes son en su comunidad los que Cristo llama a ser amigos suyos?
      • ¿Qué impide a los amigos de Jesús ser amigos unos de otros?
      • ¿En qué modo ser amigos del mismo Jesús desafía a las Iglesias divididas?

       
        DÍA 6  Caminar más allá de las barreras

        Lecturas
        Rut 4,13-18 La descendencia de Rut y Boaz
        Salmo 113 El Dios que ayuda al necesitado
        Efesios 2,13-16 Cristo ha derribado el muro entre nosotros
        Mateo 15,21-28 Jesús y la mujer cananea
         

        Comentario
        Caminar humildemente con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y perjudican a los hijos de Dios. Los cristianos de la India son conscientes de las divisiones entre ellos. San Pablo experimentó las divisiones devastadoras en la comunidad cristiana primitiva entre los cristianos gentiles y judíos. Ante esta barrera y todas las que vendrían después, Pablo proclama que “Cristo es nuestra paz. Él ha hecho de ambos pueblos uno solo; él ha derribado el muro de odio que los separaba”. En otro lugar Pablo escribe: “Incorporados a Cristo por el bautismo, os habéis incorporado a Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús todos sois uno” (Gálatas 3,27-28). En Cristo todas las barreras profundas del mundo antiguo –como también sus sucesoras en la actualidad- han sido eliminadas, ya que en la cruz Jesús creó en sí mismo una nueva humanidad.

        En un mundo en que las barreras religiosas son frecuentemente difíciles de superar, los cristianos que son una pequeña minoría en el contexto multirreligioso de la India nos recuerdan la importancia del diálogo y de la colaboración interreligiosos. El evangelio de Mateo nos habla del difícil viaje de Jesús –y sus discípulos– para superar barreras religiosas, culturales y de género, al enfrentarse con una mujer cananea que ruega que le curen a su hija. El instinto visceral de los discípulos de echarla y la hesitación misma de Jesús son vencidos por la fe de ella y su necesidad. De aquí que Jesús y sus discípulos fueron capaces de superar las barreras humanas impuestas y los límites del mundo antiguo. Esto también está presente en la Biblia hebrea. El Libro de Rut, de la mujer moabita de una cultura y religión diferentes, termina con una lista de los descendientes de ella con el israelita Boaz. El hijo Obed fue el padre de Jesé, el padre del rey David. El linaje del rey-héroe del antiguo Israel refleja el hecho de que la voluntad de Dios se puede cumplir cuando las personas atraviesan las barreras de la religión y de la cultura. Caminar con Dios hoy exige que vayamos más allá de las barreras que separan a los cristianos unos de otros y de las personas de otras creencias. El camino hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios más allá de las barreras que nos separan.

        Oración
        Padre, perdónanos por las barreras de la codicia, el prejuicio y el desprecio que construimos continuamente y que nos separan dentro de las Iglesias y entre ellas, como también de las personas de otras creencias y de los que pensamos que son menos importantes que nosotros. Que tu Espíritu nos dé la valentía para superar estos límites y para derribar los muros que nos separan. Y así, con Cristo, podamos avanzar por terreno desconocido para llevar su mensaje de aceptación amorosa y de unidad a todo el mundo.
        Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

        Preguntas
        • En su comunidad, ¿cuáles son las barreras que separan a los cristianos?
        • En su comunidad, ¿cuáles son las barreras que separan a los cristianos de otras tradiciones religiosas?
        • ¿Qué diferencias y similitudes hay entre caminar más allá de las barreras que separan a los cristianos y caminar más allá de las que existen entre el cristianismo y otras religiones?
        DÍA 7 Caminar en solidaridad
        Lecturas
        Números 27,1-11 El derecho de herencia de las hijas
        Salmo 15 ¿Quién podrá habitar en el santuario de Dios?
        Hechos 2,43-47 Los discípulos todo lo compartían
        Lucas 10,25-37 El buen samaritano
         
        Comentario
        Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Esto hace que surja una pregunta dirigida a todos los que oramos por la unidad de los cristianos en esta semana: ¿Qué unidad buscamos? La Comisión Fe y Orden, que incluye a las Iglesias representadas en el Consejo del Mundial de las Iglesias y a la Iglesia Católica, entiende la unidad como “la unidad visible en una fe y en una comunión eucarística”. El movimiento ecuménico tiene el cometido de superar las barreras históricas y actuales que dividen a los cristianos, pero lo hace con una visión de la unidad visible que liga la naturaleza y la misión de la Iglesia con el servicio a la unidad de todo el género humano y a la superación de todo lo que perjudica la dignidad de los hombres y los mantiene separados. Como afirma Fe y Orden:

        La Iglesia está llamada a compartir el sufrimiento de todos, y tiene la capacidad para hacerlo, mediante la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto significa que es necesario analizar críticamente y denunciar las estructuras injustas, así como actuar en favor de su transformación. La Iglesia está llamada a proclamar las palabras... Este fiel testimonio puede implicar a los cristianos en el sufrimiento por causa del Evangelio. La Iglesia está llamada a curar y reconciliar relaciones humanas rotas y ser el instrumento de Dios para reconciliar allí donde hay divisiones y odio (Naturaleza y misión de la Iglesia, n. 40).

        Hay muchos ejemplos de estos actos de sanación y reconciliación en las Iglesias de la India. Hasta hace muy poco, las leyes cristianas de herencia en la India desempoderaban a las hijas. Las Iglesias apoyaron la demanda para abrogar estas leyes arcaicas. El relato bíblico de las hijas de Selofjad en que Moisés se dirige a Dios para saber si es justa su petición, fue invocado para pedir justicia para las mujeres. Por tanto, los cristianos dalits han sido motivados en sus luchas por la justicia por esta clase de testimonios bíblicos.
        Una imagen bíblica de la Iglesia unida en solidaridad con el oprimido es la parábola del buen samaritano que cuenta Jesús. Como los dalits, el buen samaritano proviene de una comunidad despreciada y proscrita y es el que en la parábola se ocupa del hombre abandonado al borde del camino y el que proclama a través de su solidaridad concreta la esperanza y el consuelo del evangelio. Caminar hacia la unidad de los cristianos es inseparable de caminar humildemente con Dios en solidaridad con cualquiera y con todos los necesitados de justicia y cariño.

        Oración
        Dios trino, en tu misma vida nos ofreces un ejemplo único de interdependencia, de relaciones de amor y de solidaridad. Únenos para que vivamos nuestras vidas del mismo modo. Enséñanos a compartir la esperanza que encontramos en las personas que en todo el mundo luchan por la vida. Que su perseverancia nos inspire para superar nuestras divisiones y para vivir en acuerdo sagrado entre nosotros y caminar juntos en solidaridad.
        Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

        Preguntas
        • ¿Quién en nuestra comunidad tiene necesidad de la solidaridad de la comunidad cristiana?
        • ¿Qué Iglesias son o han sido solidarias con ustedes?
        • En su contexto, ¿de qué modo una unidad más visible de los cristianos aumentaría la solidaridad de la Iglesia con los que necesitan justicia y cariño?

          DÍA 8
           Caminar en celebración

          Lecturas
          Habacuc 3,17-19 Celebrando en tiempo de privación
          Salmo 100 La alabanza de Dios de la tierra entera
          Filipenses 4,4-9 Vivid siempre alegres en el Señor
          Lucas 1,46-55 El cántico de María

          Comentario
          Caminar humildemente con Dios significa caminar en celebración. El que visita la India queda sorprendido por la dureza de la vida de los dalits y de sus luchas, pero a la vez por su sentido de esperanza y de celebración.

          La esperanza y la celebración tienen lugar a la vez en las lecturas de hoy. El profeta Habacuc se goza en el Señor en un tiempo de sequía y de falta de cosecha. Este testimonio de que Dios caminará con su pueblo en su dificultad es una celebración de esperanza. La Bienaventurada Virgen María va a la casa de su prima Isabel para celebrar su embarazo. Canta su Magnificat como canto de esperanza aun antes del nacimiento de su hijo. Y desde la cárcel, Pablo exhorta a la comunidad cristiana de Filipos a la celebración: “Vivid siempre alegres en el Señor”. En la Biblia, la celebración va unida a la esperanza en la fidelidad de Dios.

          El aspecto celebrativo de la cultura dalit contiene un testimonio parecido de un evangelio de fe y esperanza surgido del crisol de la experiencia dalit de lucha por la dignidad y la supervivencia. Mientras oramos por la unidad de los cristianos en esta semana, dirigimos la mirada hacia la celebración de la vida que vemos en la India, resaltando la fidelidad de los dalits a su identidad cristiana en el contexto de su lucha por la vida. Del mismo modo, nuestra celebración por la unidad de los cristianos que aún debe ser lograda tiene lugar en la lucha y la esperanza. Se basa en la esperanza de que la oración de Cristo de que seamos uno se realizará en los tiempos de Dios y a través de los medios de Dios. Se basa en el agradecimiento de que la unidad es don de Dios y el reconocimiento de la unidad que ya experimentamos como amigos de Jesús, expresada en un único bautismo. Se basa en la certeza de que Dios llama a cada uno de nosotros a trabajar por esa unidad y que todos nuestros esfuerzos serán utilizados por Dios, confiando como san Pablo: “En cualquier situación, presentad a Dios vuestros deseos, acompañando vuestras oraciones y súplicas con un corazón agradecido” (Flp 4,6). Caminar hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios en celebración, oración y esperanza.

          Oración
          Dios clemente, que tu Espíritu Santo pueda llenar nuestras comunidades de gozo y celebración, de modo que podamos apreciar la unidad que ya compartimos y que sigamos buscando con celo la plena unidad visible. Nos alegramos en la fe y la esperanza de los pueblos que rechazan permitir que su dignidad sea menoscabada, viendo en ellos tu gracia maravillosa y tu promesa de libertad. Enséñanos a compartir su alegría y a aprender de su resistencia perseverante. Reaviva nuestra esperanza y sostiene nuestro compromiso de que en el nombre de Cristo podamos caminar juntos en el amor, alzando una única voz de alabanza y cantando juntos una única plegaria de adoración.
          Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén

          Preguntas
          • En su comunidad, ¿cuáles son las luchas por la justicia? ¿Cuáles son los motivos para la celebración mientras se va de camino?
          • En su comunidad, ¿cuáles son las luchas por la unidad de los cristianos? ¿Cuáles son los motivos para la celebración mientras se va de camino? 
            
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