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Materiales para la SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS


AVISO IMPORTANTE

Esta es la versión internacional de la Semana de oración 2013
Si desea obtener la versión adaptada,
acuda a su Conferencia episcopal o al Sínodo de su Iglesia

Traducción preparada por la Comisión para las relaciones interconfesionales
de la Conferencia Episcopal Española

Materiales para la
SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
y para el resto del año 201
3

¿Qué exige el Señor de nosotros?
(Cf. Miqueas 6, 6-8)

Preparados conjuntamente por el
Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la
Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias

A TODOS LOS QUE ORGANIZAN
LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Buscar la unidad durante todo el año 
 
En el hemisferio norte la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo, que tienen un significado simbólico. En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, las Iglesias frecuentemente adoptan otra fecha para celebrar la semana de oración, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.

Teniendo presente esta exigencia de flexibilidad, invitamos a utilizar estos materiales a lo largo de todo el año para expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado y para orar juntos para llegar a la plena unidad querida por Cristo.

Adaptar los textos
Estos materiales se ofrecen con el entendimiento de que siempre que sea posible se adaptarán para ser utilizados localmente. Al hacerlo se deberán tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devocionales locales así como el contexto socio-cultural. Tal adaptación debería hacerse a través de una colaboración ecuménica. En algunos lugares estas estructuras ecuménicas para adaptar los materiales ya existen; en otros esperamos que la necesidad de que sean adaptados constituya un estímulo para la creación de estas estructuras.

Cómo utilizar los textos de la Semana
de Oración por la Unidad de los Cristianos
  • Para las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran juntas la semana de oración en un solo acto se ofrece un modelo de Celebración ecuménica.
  • Las Iglesias y las comunidades cristianas pueden igualmente incorporar a sus propias celebraciones oraciones y textos de la semana de oración. Las oraciones de la Celebración ecuménica y del Octavario y las reflexiones sobre los textos bíblicos pueden también utilizarse según se considere oportuno en su situación.
  • Las Iglesias y comunidades cristianas que celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en los textos propuestos para el Octavario.
  • A las personas que desean realizar estudios bíblicos sobre el tema de la semana de oración, pueden servir de apoyo los textos y las reflexiones bíblicas propuestas para el Octavario. Las reflexiones que se tengan cada día pueden terminar con un momento final de oración de intercesión.
  • Para las personas que desean orar en privado, los textos de este folleto pueden ayudar a focalizar las intenciones por las que oran y a que se sientan en comunión con otros que en todo el mundo oran por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.
TEXTO BÍBLICO PARAL EL 2013[1]
(Miqueas 6, 6-8)

¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? Me presentaré ante él con holocaustos, con novillos que tengan un año. ¿Agradarán al Señor miles de carneros? ¿Le complacerán diez mil ríos de aceite? ¿Le entregaré mi primogénito por mi delito, el fruto de mis entrañas por mi pecado? Se te ha hecho conocer lo que está bien, lo que el Señor exige de ti, ser mortal: tan sólo respetar el derecho, practicar con amor la misericordia y caminar humildemente con tu Dios.
Biblia Traducción Interconfesional (BTI)
INTRODUCCIÓN AL TEMA
PARA EL AÑO 2013
¿Qué exige el Señor de nosotros?
(Cf. Miqueas 6, 6-8)

Para conmemorar su centenario, se invitó al Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (siglas en inglés: SCMI) a que preparara los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (SOUC) 2013, y este a su vez hizo partícipes a la Federación Universitaria Católica de toda la India y al Consejo Nacional de las Iglesias en la India. En el proceso preparatorio, al reflexionar sobre el significado de la SOUC, se decidió que en un contexto de gran injusticia hacia los dalits en la India y en la Iglesia, la búsqueda de la unidad visible no se puede disociar del desmantelamiento del sistema de castas y el reconocimiento de las aportaciones a la unidad por los más pobres entre los pobres.

En el contexto indio, los dalits son las comunidades consideradas ‘parias’. Son las personas más afectadas por el sistema de las castas, que es una modalidad rígida de estratificación social fundada en la noción de pureza e impureza ritual. En este sistema, las castas se distinguen en ‘superiores’ e ‘inferiores’. Las comunidades dalits son consideradas las más contaminadas y contaminantes. Se sitúan fuera del sistema de las castas y en el pasado incluso se las calificaba de ‘intocables’. A causa del sistema de las castas, los dalits son marginados socialmente, infrarepresentados políticamente, explotados económicamente, y culturalmente subyugados. Casi el 80% de los cristianos indios es de procedencia dalit.
 
A pesar de los extraordinarios progresos logrados en el siglo XX, las Iglesias en la India han mantenido las divisiones doctrinales heredadas de Europa y de otros lugares. La desunión entre los cristianos, en el interior de cada Iglesia y entre ellas, se ve aún más acentuada por el sistema de las castas. Este sistema, como el apartheid, el racismo o el nacionalismo, plantea serios retos para la unidad de los cristianos en la India y, por tanto, para el testimonio moral y eclesial de la Iglesia como único cuerpo de Cristo. Al ser una causa de desunión eclesial, el sistema de las castas es también un grave asunto doctrinal. En este contexto, los materiales para la SOUC de este año nos invitan a profundizar en el texto de Miqueas 6, 6-8, centrándonos en la pregunta de ‘¿qué exige Dios de nosotros?’ como tema principal. La experiencia dalit sirve de crisol desde el cual emerge la reflexión teológica sobre el tema bíblico.

Miqueas era uno de los doce profetas menores del Antiguo Testamento que profetizó en Judá aproximadamente entre los años 737 y 690 a.C. Procedía de Moréset, al sudoeste de Jerusalén, y profetizó durante los reinados de Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá (Miqueas 1,1). Vivió en las mismas condiciones políticas, económicas, morales y religiosas que su contemporáneo Isaías y con él fue testigo de la destrucción de Samaria y de la invasión del Reino del Sur por el rey de Asiria en el año 701 a.C. Su aflicción al lamentar la situación de su pueblo marca el tono de su libro; dirige su rabia contra los dirigentes (2,1-5) y los sacerdotes que han traicionado a su pueblo.

El Libro de Miqueas pertenece a la tradición literaria de la profecía. En el centro de su mensaje se sitúa el oráculo del juicio. El libro se desarrolla en tres partes que nos van llevando desde el juicio en general (cap. 1-3), a la proclamación de la salvación (cap. 4-5), y después al juicio en sentido estricto y a la celebración de la salvación (cap. 6-7). En la primera parte, Miqueas critica con dureza a los que tienen autoridad, tanto política como religiosa, por abusar de su poder y robar a los pobres: “arrancáis la piel a la gente” (3,2), y “juzgan por soborno” (3,11). En la segunda parte del libro, Miqueas exhorta al pueblo a peregrinar “al monte del Señor...

Él nos indicará sus caminos y nosotros iremos por sus sendas” (4,2). En la tercera parte se revela el juicio de Dios acompañado por una llamada a aguardar con esperanza la salvación, con fe en Dios que “perdona el pecado y pasa por alto... las culpas” (7, 18). Esta esperanza se concreta en el Mesías, que será la “la paz” (5,4), y que saldrá de Belén para llevar la salvación “hasta los confines mismos de la tierra” (5,3). Finalmente, Miqueas llama a todas las naciones a caminar en esta peregrinación para compartir la justicia y la paz que es la salvación.

La enérgica exhortación de Miqueas a favor de la justicia y de la paz se concentra en los capítulos 6,1 a 7,7, parte de los cuales constituye el tema de este año de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (SOUC). Coloca la justicia y la paz en el marco de la relación entre Dios y la humanidad pero insiste en que esta historia necesita y requiere una fuerte referencia ética. Como otros profetas que vivieron en la época de la monarquía israelita, Miqueas recuerda al pueblo que Dios lo ha salvado de la esclavitud en Egipto y que lo ha llamado a través de la alianza a vivir en una sociedad construida sobre la base de la dignidad, la igualdad y la justicia. Por tanto, la verdadera fe en Dios no se puede separar de la santidad personal ni de la búsqueda de la justicia social. La salvación que Dios ofrece de la esclavitud y de la humillación cotidiana, exige más allá de culto, sacrificio y holocausto (6,7), que ‘respetemos el derecho, practiquemos con amor la misericordia y caminemos humildemente con nuestro Dios’ (6,8).

De muchas maneras la situación del pueblo de Dios en los tiempos de Miqueas puede compararse a la de la comunidad dalit en la India. Los dalits también se enfrentan a la opresión y a la injusticia de parte de aquellos que quieren negarles sus derechos y dignidad. Miqueas comparaba la codicia de los que explotaban a los pobres con aquellos que “comen la carne de mi pueblo, le arrancan la piel y quiebran sus huesos” (3,3). Con su rechazo a los ritos y sacrificios empobrecidos por la falta de preocupación por la justicia, Miqueas refleja el deseo de Dios: que la justicia esté en el centro de nuestra religión y de nuestros ritos. Su mensaje resulta profético en un contexto en que la discriminación contra los dalits se legitima a partir de criterios religiosos y de nociones de pureza ritual y de contaminación. La fe encuentra o pierde su sentido en relación a la justicia. En la situación actual de los dalits, la insistencia de Miqueas en el aspecto moral de nuestra fe nos invita a preguntarnos lo que Dios verdaderamente exige de nosotros: ¿solamente sacrificios o que caminemos con Dios en justicia y paz?

El camino para el discípulo de Cristo implica caminar por la senda de la justicia, la misericordia y la humildad. La metáfora de ‘caminar’ ha sido elegida para enlazar los ocho días de oración, ya que, como una acción activa, intencional y prolongada en el tiempo, la metáfora de caminar transmite el dinamismo que caracteriza el discipulado cristiano. Además, el tema de la décima asamblea del CMI que tendrá lugar en Busan, Corea, en 2013 – “Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz”, resuena con la imagen del Dios trinitario que acompaña a la humanidad y entra en la historia humana invitando a todos los pueblos a caminar juntos.

Los ocho subtemas para la semana, que evocan diferentes maneras de caminar, nos permiten concretar la distintas dimensiones de un auténtico discipulado cristiano que camina ‘por la senda de la justicia que conduce a la vida’ (Pr 12,28).

Día 1: Caminar conversando. Reflexionamos sobre la importancia del diálogo y de la conversación como un medio para superar obstáculos. Tanto para el ecumenismo, como para las luchas por la liberación de las personas en todo el mundo, la capacidad de hablar y de escuchar son fundamentales. En este tipo de conversación auténtica podemos llegar a reconocer a Cristo con más claridad.

Día 2: Caminar con el cuerpo partido de Cristo. Al reconocer la solidaridad entre Cristo crucificado y los ‘pueblos partidos’ del mundo, como los dalits, intentamos juntos como cristianos aprender a compartir entre nosotros esta solidaridad de una manera más profunda. Se pone de manifiesto, sobre todo, la relación entre eucaristía y justicia y se invita a los cristianos a descubrir modos concretos de un vivir eucarístico en el mundo.

Día 3: Caminar hacia la libertad. Hoy se nos invita a celebrar los esfuerzos de comunidades oprimidas en todo el mundo, como los dalits en la India, cuando protestan contra todo aquello que esclaviza a los seres humanos. Nosotros, cristianos comprometidos con una mayor unidad, aprendemos que la eliminación de todo lo que separa a las personas es esencial para alcanzar la vida en abundancia, la libertad en el Espíritu.

Día 4: Caminar como hijos de la tierra. Tomar conciencia de nuestro lugar en la creación de Dios nos une los unos a los otros, porque nos hace ver nuestra interdependencia, entre nosotros y con la tierra. Teniendo en cuenta la urgencia del cuidado del medioambiente y de una correcta y justa repartición de los frutos de la tierra, los cristianos están llamados a unas vidas de testimonio activo en el espíritu del año jubilar.

Día 5: Caminar como los amigos de Jesús. Hoy reflexionamos sobre las imágenes bíblicas de la amistad y el amor humano como modelos del amor de Dios hacia cada ser humano. Vernos como amigos muy amados de Dios tiene consecuencias para nuestras relaciones dentro de la comunidad de Jesús. Dentro de la Iglesia, toda barrera de exclusión es incompatible con una comunidad donde todos son por igual los amigos muy amados de Jesús.

Día 6: Caminar más allá de las barreras. Caminar con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y perjudican a los hijos de Dios. Las lecturas bíblicas de este día miran a distintos modos de superar las barreras humanas y culminan con la enseñanza de san Pablo: “Incorporados a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús, todos sois uno” (Ga 3, 27-28).

Día 7: Caminar en solidaridad. Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Caminar en solidaridad tiene implicaciones no solo para los creyentes en cuanto individuos, sino también para la naturaleza misma y misión de toda la comunidad cristiana. La Iglesia está llamada y capacitada para compartir el sufrimiento de todos y de todas a través de la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto está presente en nuestra oración por la unidad de los cristianos de esta semana.

Día 8: Caminar en celebración. El texto bíblico de este día habla de celebración, no en el sentido de celebrar un exitoso desenlace final, sino como signo de esperanza en Dios y en la justicia de Dios. Del mismo modo, nuestra celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es nuestro signo de esperanza de que alcanzaremos nuestra unidad en los tiempos de Dios y con los medios de Dios.

Lo que Dios exige de nosotros hoy es que caminemos por la senda de la justicia, la compasión y la humildad. La senda del discipulado supone caminar por el camino estrecho del reino de Dios y no por las autopistas de los imperios de hoy. Caminar en esta senda del derecho conlleva las estrecheces de la lucha, del aislamiento que acompaña la denuncia y de los riesgos ligados a la resistencia a “las potencias invisibles que dominan en este mundo” (Ef 6, 12). Esto es especialmente verdad cuando a los que hablan francamente a favor de la justicia se les trata de alborotadores y perturbadores de la paz. En este contexto tenemos que entender que la paz y la unidad son plenas cuando se fundamentan en la justicia.

Partiendo de este enfoque de la SOUC en las comunidades dalits de la India, este camino del discipulado es, metafóricamente hablando, ‘un caminar acompañado por el ritmo de los tambores dalit’. Varias comunidades dalits están relacionadas con la percusión ritual y profesional de tambores en aldeas de la India. Los tambores no solo invocan la presencia de lo divino sino que también posibilitan el paso seguro de la comunidad en tiempos de transición protegiéndola de lo que se considera malo. Actualmente la percusión dalit se ha recuperado como una celebración de la cultura y de la identidad dalit. De este modo, cuando hablamos de ‘un caminar acompañado por el ritmo de los tambores dalit’, nos referimos a una forma de discipulado que es consciente de la presencia constante de Dios entre los más marginados. También hace referencia a un discipulado que reconoce el esfuerzo perseverante de los dalits de enfrentarse al mal y de contribuir al bienestar de la comunidad más amplia. Nos recuerda una forma de discipulado que considera la cultura y la identidad dalit como lugares inesperados de la experiencia de la presencia de Cristo (cf. Mt 25,40). Un discipulado así llevará a una verdadera solidaridad, como también a formas de unidad de los cristianos libres de cualquier discriminación y exclusión injustas.

‘Coser sandalias’ es una de las profesiones relacionadas con las comunidades dalits en la India. Como uno de los medios de supervivencia para los dalits, simboliza su experiencia de forjar unidos una existencia de resistencia y de esperanza en condiciones degradantes y deshumanizadoras. Es nuestro deseo que, por medio de estas reflexiones diarias, el don de la experiencia dalit de supervivencia en medio de la lucha, se convierta para nosotros en las sandalias que nos calzamos para intentar caminar por la senda del derecho en nuestros propios contextos haciendo lo que Dios exige de nosotros. “Cualquier apariencia de prejuicio basado en la casta en las relaciones entre cristianos”, decía Juan Pablo II,[2] “es un antitestimonio de la auténtica solidaridad humana, una amenaza contra la genuina espiritualidad y un serio obstáculo a la misión evangelizadora de la Iglesia”1. Que nuestro Dios de justicia, unidad y paz, nos capacite para ser signos auténticos de solidaridad humana fortaleciéndonos para hacer lo que Dios exige de nosotros.

PREPARACIÓN DE LOS MATERIALES
PARA LA SEMANA DE ORACIÓN
POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2013

El primer borrador de los materiales de esta Semana de Oración fue preparado por el Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (siglas en inglés: SCMI), con el asesoramiento de la Federación Universitaria Católica de toda la India (siglas en inglés: AICUF) y el Consejo Nacional de las Iglesias en la India (siglas en ingles: NCCI). Deseamos agradecer a todos su colaboración, especialmente a:

S. E. Metropolita Dr. Geevarghese Mar Coorilos, Presidente (SCMI) (Iglesia Siria Ortodoxa de los Jacobitas de Malankara)
Sra. Bernardine, Federación Universitaria Católica de toda la India (AICUF) (Iglesia Católica)
Dr. Aruna Gnanadason, Amigo Mayor, SCMI (Iglesia de la India Meridional)
Dr. Peniel Rufus Rajkumar, United Theological College (Iglesia de la India Meridional)
P. Vineeth Koshy, Consejo Nacional de las Iglesias de la India (NCCI) (Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara)
Sra. Anita Hepsibah, SCMI (Iglesia de la India Meridional)
Sra. Chrisida Nithyakalyani, SCMI (Iglesia Evangélica Luterana de Tamil)
Rev. Raj Bharath Patta, SCMI (Iglesia Evangélica Luterana de Andhra)
Los textos preparados por este grupo fueron finalizados por miembros de la Comisión Internacional nombrada por la Comisión Fe y Orden del Consejo Mundial de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. La Comisión Internacional se reunió con el Movimiento Estudiantil Cristiano de la India y sus colaboradores, en septiembre 2011, en Bangalore, India, y quiere hacer constar su agradecimiento al SCMI por hospedar generosamente la reunión.

CELEBRACIÓN ECUMÉNICA
Introducción a la celebración
¿Qué exige Dios de nosotros?
(Cf. Miqueas 6,6-8)

La celebración de este año refleja el carácter juvenil del Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (SCMI). Tiene en cuenta la realidad dalit y ofrece una oportunidad de compartir su espiritualidad. Algunos elementos de esta celebración provienen del contexto indio dalit, como la utilización de tambores y el bhajan, que es una forma local de cantar letras de canciones confesando la fe en Dios. Un tercer elemento peculiar es el testimonio de fe compartido que muestra la espiritualidad dalit, de la búsqueda de la justicia, la amabilidad y el caminar con dignidad ante Dios (cf. Miqueas 6,6-8). La celebración concluye con un signo de comunión que es común a todas las comunidades dalits — en este caso compartiendo semillas que están germinando o una pequeña muestra de ellas, como símbolo de nuestra vocación a la esperanza y a la transformación.

A lo largo de toda la Semana de Oración, los cristianos en todo el mundo exploran en comunión ecuménica lo que significa hacer justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con Dios. El tema se desarrolla a lo largo de los ocho días a través de la metáfora de caminar. Para las comunidades dalits, el camino hacia la liberación es inseparable del camino hacia la unidad. Por eso, nuestro caminar con los dalits esta semana, y con todos los que ansían la justicia, es una parte integral de la oración por la unidad de los cristianos.

Los cristianos en la India deben rechazar el sistema de las castas, del mismo modo que los cristianos de todo el mundo no deben aceptar las divisiones entre ellos. “¿Es que Cristo está dividido?” (1 Co 1,13). Por esta razón nos reunimos en celebración para orar por esa unidad que Cristo quiere para su Iglesia, y estamos llamados a echar abajo esos muros de división entre nosotros y en medio de nosotros.

Estructura de la celebración
El desarrollo de la celebración tiene seis elementos: apertura, alabanza y acción de gracias, confesión de los pecados y garantía de perdón, liturgia de la Palabra y testimonio de la fe, oraciones de intercesión, bendición y despedida.

I. La celebración comienza con un preludio de toque de tambores, que simboliza para las comunidades dalits de la India a la vez la celebración de la vida y la resistencia a la opresión. Simboliza el esfuerzo de todas las comunidades que luchan por la justicia y la liberación en todo el mundo. Un ejemplo de toque de tambores dalit se puede encontrar en: http://www.youtube.com/watch?v=7HDt7OmzUdw&feature=related.
Las comunidades que no tienen tambores pueden encontrar otra acción apropiada o un instrumento que exprese la misma intención. Los materiales para la invocación han sido tomados del famoso premio Nobel Rabindranath Tagore. La apertura concluye con un canto bhajan, que es una oración cantada por un solista y repetida de modo orante por la asamblea (lengua Telugu).

Ejemplos de cantos bhajan pueden encontrarse en internet.

II. Alabanza y acción de gracias.

III. Confesión de los pecados y garantía de perdón.
 Como signo de garantía, se invita a la asamblea a que camine como signo de paz y para acompañar este caminar se puede tocar música instrumental.

IV. La Liturgia de la Palabra comienza con la lectura del texto para la Semana de Oración: Miqueas 6, 6-8. Sigue un testimonio de fe tomado de una situación de vida real de una mujer llamada Sarah de una comunidad dalit. El suceso tuvo lugar en 2008 en Khandamal, en el Estado de Orissa, en el centro de la India, donde durante un mes se desató la violencia al ser atacados los cristianos (en su mayoría dalits) por extremistas hindúes. Casas y lugares de culto cristianos fueron destruidos.

Orissa es uno de los lugares más pobres de la India, relacionado tradicionalmente con los sectores más discriminados de la sociedad. El balance de la violencia fue de 59 muertos, 115 templos cristianos destruidos, casas dañadas y 50.000 cristianos sin techo que buscaron refugio en la selva y después en campos de refugiados instalados por el gobierno indio. Más o menos el 80-90% de los cristianos de la India son dalits conversos. Como Sarah en la historia, a la mayoría de los dalits no se les incentivaba a hacerse cristianos, en contra de lo que a veces se ha sugerido; una buena parte de los dalits se convirtieron cuando fueron a las misiones buscando refugio de un sistema de castas opresivo. Anhelaban la libertad que pensaban podían disfrutar bajo el poder sanador del Dios que libera.
En este momento puede también ofrecerse un testimonio de fe parecido tomado del propio contexto.

Se le pide después a la asamblea que medite en silencio sobre estos testimonios de fe mientras continuamos escuchando la Palabra de Dios.

V. Oraciones de intercesión.
VI. Bendición y despedida.

Desarrollo de la celebración
¿Qué exige Dios de nosotros?
(cf. Miqueas 6,6-8)
P: Presidente
A: Asamblea 

I. Apertura
1. Preludio (con el toque de tambores dalit o con una música apropiada)
(El presidente da la bienvenida a la asamblea)

2. Llamada a la oración
P: Jesús dijo: “donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Reconozcamos ahora en silencio la presencia del Dios trino en medio de nosotros.
Silencio

II. Alabanza y acción de gracias
(El presidente invita a las personas reunidas a que se tomen de la mano formando una cadena humana de unidad y solidaridad mientras se dicen estas oraciones.)
P: Te alabamos amado Señor por habernos creado con toda nuestra diversidad, por el don de nuestras muchas culturas, lenguas, expresiones de fe, costumbres, tradiciones y etnias, te damos gracias. Te damos gracias por las tantas tradiciones eclesiales que han mantenido fuertes y activas nuestras comunidades también en lugares donde son una minoría. Enséñanos a celebrar nuestras distintas identidades y tradiciones, para que podamos forjar lazos de amistad y de discipulado que nos lleven a una mayor unidad.

A: ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en unidad!

P: Te alabamos Jesucristo por reconciliarnos con Dios y entre nosotros por medio de tu muerte y resurrección, enseñándonos a respetar la dignidad y el valor de todos los seres humanos. Te damos gracias por tu irrupción en nuestras vidas enseñándonos a estar al lado de aquellos cuya dignidad es quebrantada por estructuras políticas, económicas y sociales. Enséñanos a celebrar el mensaje de esperanza de que en Ti podemos superar el mal presente en nuestro mundo.

A: ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en unidad!

P: Te alabamos Espíritu Santo por el don de la mutua interdependencia y solidaridad que ha sido nuestra herencia como pueblos e Iglesias. Enséñanos a valorar los lazos de unidad de los que gozamos mientras imploramos tu presencia constante entre nosotros. Inspíranos en nuestro viaje hacia la plena unidad visible entre nosotros, y con todos los pueblos y movimientos que se comprometen con la lucha por la vida.

A: ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en unidad!

III. Confesión de los pecados, garantía del perdón

P: Sabemos que ya en Cristo somos uno. Sin embargo, nuestra debilidad humana no siempre nos ha hecho ser testigos de esta verdad. Confesemos ahora nuestros pecados de desunión y busquemos la salvación de Dios.
Silencio

A: Con humildad venimos a tus pies, amado Dios, al recordar nuestro pecado y la desunión de la que somos responsables. Confesamos que mantenemos las barreras humanas que hemos heredado de castas, clases, etnias, poder y todo lo que mantiene separados a los cristianos. Pedimos tu perdón, ya que frecuentemente hemos utilizado nuestra historia y nuestro pasado de Iglesias para discriminarnos entre nosotros y dañar la unidad a la que Cristo nos ha llamado. Perdónanos nuestra desunión y ayúdanos a continuar buscando la unidad, en el dulce nombre de Jesús tu Hijo. Amén.

Súplica

A: Ven ahora Jesús en medio de nosotros y sánanos a nosotros y nuestra desunión. Condúcenos por las sendas del derecho para que todos puedan encontrar vida.
Ven ahora Jesús en medio de nosotros y enséñanos a oír los gritos de los que son empujados a los márgenes.
Ven ahora Señor en medio de nosotros e inspíranos trabajar juntos con los que luchan por la liberación para que construyamos unidad en tu cuerpo partido. Amén.

Garantía de perdón

P: Si reconocemos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda iniquidad (1 Jn 1,9).
(El líder invita la asamblea a compartir el perdón mediante un signo de paz. Puede utilizarse música instrumental.)

IV. Liturgia de la Palabra
Primera lectura: Miqueas 6,6-8

Un testimonio de fe
Cuando vinieron a por Sarah Digal no estaba allí. Se había escapado, llevando como remolque a sus cinco hijos y a su suegra, a la seguridad de la selva a un kilómetro de distancia. Así que quemaron todo lo que había quedado atrás, una imagen enmarcada de Jesús, una Biblia en oriya, utensilios de cocina, algunos vestidos, mantas y sábanas. Cuando pensó que era seguro, Sarah volvió de puntillas pero su casa ya había desaparecido. Lo que quedaba de ella eran ascuas ardiendo, cenizas y humo. Los vecinos vinieron a expresarle su pesar. Sarah miró a su alrededor con detenimiento, se mantuvo de pie, se echó con decisión su sari sobre su cabeza y empezó a rezar: “Señor, perdónanos nuestros pecados.

Jesús, tú eres el único. Sálvanos de nuestra desgracia. Líbranos, Señor”. Las palabras caían de su boca. Los hijos de Sarah poco a poco se unieron a ella. Lloraba mientras imploraba de Dios la salvación. Sus vecinos y los demás que estaban alrededor se unieron también. Era un sencillo lazo de compasión humana y un vigoroso recordatorio de que nada puede separar a una mujer de su Dios. “Moriré, pero no dejaré de ser cristiana”, dijo Sarah en medio de sus lágrimas. ¡Una valiente y fuerte mujer cristiana dalit!
(y otro testimonio de fe)

P: Vamos a meditar en silencio sobre estos testimonios de fe y valentía. Mientras encomendamos la fe de nuestra hermana Sarah y de otros, interroguémonos sobre nuestro propio camino de fe.
(Silencio)

Salmo 86, 11-16

Señor, muéstrame tu camino
y en tu verdad caminaré;
guía mi corazón para que venere tu nombre.
En la senda del derecho está la vida.
Señor, Dios mío, de todo corazón te alabaré,
por siempre glorificaré tu nombre
porque ha sido grande tu amor conmigo,
del reino de los muertos me sacaste.
En la senda del derecho está la vida.
Oh Dios, los arrogantes me atacaban,
gente violenta buscaba mi muerte
sin tenerte a ti presente.
En la senda del derecho está la vida.
Pero tú, mi Dios, Dios clemente y compasivo,
paciente, lleno de amor y de verdad,
vuélvete hacia mí y apiádate;
da tu fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava.
En la senda del derecho está la vida.

Segunda lectura: Gálatas 3, 26-28
(Se puede cantar una aclamación al Evangelio.)

Evangelio: Lucas 24, 13-35
(Se puede cantar un himno apropiado.)

Homilía 
 
V. Oraciones de intercesión

P: Caminando en conversación reconozcamos los esfuerzos del movimiento ecuménico para que se realice la unidad querida por Cristo para la Iglesia.
A: Envía tu Espíritu para que fortalezca nuestra decisión y dé más profundidad a nuestras conversaciones de modo que se realice la oración de Jesús en nosotros.

P: Caminando con el cuerpo partido de Jesús somos dolorosamente conscientes de que somos todavía incapaces de compartir juntos la fracción del pan. Apresura el día en que hagamos realidad la plenitud del discipulado en la mesa del Señor.
A: Enciende en nuestros corazones el deseo de superar todo lo que nos divide para que podamos ver a un solo Cristo en nuestras particiones.

P: Caminando hacia la libertad, recordemos junto a las comunidades dalits y a otras gentes que se enfrentan con tipos de discriminaciones parecidas. Que la unión de las Iglesias pueda ser un signo de esperanza en situaciones de injusticia.
A: Fortalece el compromiso de nuestras Iglesias de crear espacios en nuestra sociedad y comunidades que hagan posible que estas personas vivan en dignidad y libertad. Permítenos ser transformados por sus dones y presencia.

P: Caminando como hijos de la tierra, nos damos cuenta de que somos peregrinos en el maravilloso don de la creación que se nos ha dado. Haz que respetemos la tierra como tu creación y que nos preocupemos por su cuidado.
A: Que tu Espíritu renueve la creación y nos haga receptivos al sufrimiento de los pueblos sin tierra que son frecuentemente los portadores de una tradición de cuidado prudente de la tierra y sus recursos.

P: Caminando como amigos de Jesús, acompañemos a las comunidades marginadas en todo el mundo, con las que Cristo ha elegido identificarse, para superar siglos de vergüenza y encontrar la libertad y la dignidad. Que tengamos amistad con esos amigos de Cristo, como los cristianos dalits, que son frecuentemente perseguidos por elegir a Cristo y rechazar las castas.
A: Aumenta nuestro seguimiento y nuestra amistad contigo y con los demás para que podamos permanecer fieles a la llamada y ser auténticos.

P: Caminando más allá de las barreras, construyamos comunidades de unidad e igualdad.
A: Concédenos valentía para que podamos superar culturas y estructuras que nos impiden reconocer la presencia de Dios en cada uno de nosotros.

P: Caminando en solidaridad con mujeres como Sarah y otras víctimas de la discriminación y de la injusticia, que seamos sacudidos de nuestra apatía.
A: Envuélvenos en tu amor, mientras reconocemos la imagen de Dios en cada persona que encontramos. Capacítanos para que hagamos justicia desmantelando estructuras sociales de desigualdad.

P: Caminando en celebración, llegamos a ver que la unidad que compartimos en nuestras comunidades es un testimonio profundo del evangelio de la fe y la esperanza. Mientras celebramos esta unidad, alegrémonos también por nuestras ricas diversidades que reflejan la vida de la Trinidad.
A: Que podamos celebrar la hermosa diversidad de la vida humana, nacida de la lucha por la dignidad y la supervivencia en medio de la opresión, y que veamos en ella un signo de tu eterna fidelidad hacia tu pueblo.

P: Oh Dios, en el nombre de Cristo elevamos estas oraciones. Amén.
A: Amen

La oración del Señor (en nuestras propias lenguas)
VI. Bendición y despedida

P: Quédate con nosotros Dios trino que nos cuidas, para recodarnos el propósito que tienes para cada uno de nosotros y para nuestras Iglesias.
A: Amén.

P: Camina delante de nosotros, Dios trino que nos fortaleces, y condúcenos por la senda de la unidad.
A: Amén. 

P: Llámanos a la vida en abundancia, Dios trino que nos sostienes, mientras permanecemos juntos y te invocamos.
A: Amén.

P: Salid al mundo para salvar y ser salvados:
A: Demos gracias Dios.

Himno final
(Como signo de unidad en Cristo se sugiere compartir una comida).

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